domingo 15 de enero de 2012

15/01/2012

Ya es 15 de enero. No hay forma de calcularlo, pero la velocidad con la que transcurren los días varía dependiendo de la situación emocional y física de la persona. Si estás lesionado, el tiempo pasa más despacio. Si acabas de conocer a alguien y empiezas a notar la chispa del amor, todo sucede de repente, apenas tienes tiempo de pensar en cómo ha sucedido, en cómo evoluciona el sentimiento. Si tu trabajo te deprime, las horas pasan leeeentas... mientras que si te sientes motivada es un gozo meterte en la cama y pensar "ahí va un día más, y ahí viene otro, el mañana".

Hoy, 15 de enero a las 15:47h, estoy estirada en la cama con el portátil en los muslos. Hace tres días que el anhelo de escribir una novela (léase "historia larga") ha vuelto a apoderarse de mí. Hoy, 15 de enero, empezaré a escribirla. Sé que no tardaré en rendirme, que dentro de unos días releeré las primeras líneas y me defraudaré a mi misma, aparcando dicha tarea a una nueva época de inspiración. O quizás no sea así. Quizás haya llegado el momento de empezar y continuar, de apostar por ello. El tiempo dirá.

A día de hoy puedo afirmar que mis días no se detienen, la velocidad y las ganas de vivir están aseguradas. Atrás quedó la confusión y la crisis existencial. Hoy, 15 de enero, vuelve a sonar Explosions In The Sky de fondo y me veo más capaz que nunca, más firme en mis convicciones y más optimista ante la sucesión de los hechos.
Supongo que, entre muchas otras cosas, tal subidón en la cotidianidad se debe a que he encontrado mi "musa". Aquí la tengo estirada a mi lado, durmiendo con media cara aplastada contra la almohada y una expresión de inocencia, reposo, de calma y de satisfacción. No me cansaría de mirarla. Igual que no me cansaré de agradecer su presencia. Vamos allá, ¡qué empiece el espectáculo!