Hoy, 15 de enero a las 15:47h, estoy estirada en la cama con el portátil en los muslos. Hace tres días que el anhelo de escribir una novela (léase "historia larga") ha vuelto a apoderarse de mí. Hoy, 15 de enero, empezaré a escribirla. Sé que no tardaré en rendirme, que dentro de unos días releeré las primeras líneas y me defraudaré a mi misma, aparcando dicha tarea a una nueva época de inspiración. O quizás no sea así. Quizás haya llegado el momento de empezar y continuar, de apostar por ello. El tiempo dirá.
A día de hoy puedo afirmar que mis días no se detienen, la velocidad y las ganas de vivir están aseguradas. Atrás quedó la confusión y la crisis existencial. Hoy, 15 de enero, vuelve a sonar Explosions In The Sky de fondo y me veo más capaz que nunca, más firme en mis convicciones y más optimista ante la sucesión de los hechos.
Supongo que, entre muchas otras cosas, tal subidón en la cotidianidad se debe a que he encontrado mi "musa". Aquí la tengo estirada a mi lado, durmiendo con media cara aplastada contra la almohada y una expresión de inocencia, reposo, de calma y de satisfacción. No me cansaría de mirarla. Igual que no me cansaré de agradecer su presencia. Vamos allá, ¡qué empiece el espectáculo!
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